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martes, 12 de mayo de 2009

Una mujer bajo la influencia



La también cineasta Cristina Andreu presentó hace un año su libro “Una mujer bajo la influencia”. En él, Andreu propone un viaje literario para explicar la vida y la trayectoria profesional de la directora Isabel Coixet. Es un “libro mosaico”, según su autora, un mosaico elaborado a partir de críticas de cine, noticias, artículos realizados por la actriz Sarah Polley, textos de su admirado John Berger y entrevistas a Coixet que aparecieron en la prensa. En el libro aparecen capítulos dedicados, por ejemplo, a los abrazos que aparecen en las películas de Coixet, al grupo Blondie, a la representación en su cine de la familia, la felicidad o el suicidio, pero también a personajes como los actores Tim Robbins, Amanda Plummer, María de Medeiros o los directores Cassavettes, Agnès Varda y Wong Kar-Wai.

Isabel Coixet y Cristina Andreu se conocen desde 1990, cuando, al amparo de la ley Miró, 70 cineastas debutaron en España con una ópera prima y ambas coincidieron como nominadas en los Premios Goya a la mejor dirección novel. Cristina Andreu, cuando en España nadie quería producir “Cosas que nunca te dije”, aconsejó a Coixet que llevara el filme al Ministerio de Cultura, y finalmente fue también Andreu quien le comunicó la noticia de que el Festival de Berlín la había seleccionado para la sección Panorama. Así, Coixet ha vivido con Cristina Andreu momentos muy dulces de su carrera, pero también la estuvo apoyando en los momentos más duros.
Imagen: soitu.es

sábado, 25 de abril de 2009

Tanto o más que los sueños perdidos...


Podía oír las olas del mar Egeo, que sonaban como una reverberación, como un tumulto. Parecían poseer una fuerza depuradora, como si limpiasen mi memoria y me encontrara conmigo mismo, con mi mundo interior. Piensas en todo lo que has vivido, en todo lo que has sentido, en todas las cosas que has hecho y te quedan por hacer. Recuerdas momentos tristes, sientes nostalgia por muchas cosas y echas en falta a los que ya no están. Pero, de pronto, tienes la extraña sensación de estar en total armonía contigo mismo. En ese instante todo es perfecto: la suavidad de la luz, la ligera brisa del aire, el pausado rumor del mar… Inspiras profundamente y la vida te parece más sencilla y transparente que nunca…


Tras ver Mi vida sin mí por tercera vez recordé aquel momento de mi vida y pensé que para crear historias así había que vivir muchos momentos con uno mismo y reflexionar en tu mundo interior. Estoy seguro de que a Isabel le pasará a menudo, porque logra que las películas sirvan como medicina contra el mal de espíritu para los espectadores. Porque Coixet consigue que sus historias trágicas no resulten oscuras ni deprimentes, sino esperanzadoras. Aunque los finales sean tristes. Porque cuando los sueños se derrumban no se acaba todo. Hay muchas cosas que merecen la pena y que se pueden salvar. Muchas cosas que a lo mejor estaban ahí desde antes y que valen tanto o más que los sueños perdidos…


Imagen: yarince

domingo, 19 de abril de 2009

"Cuando uno reduce tanto sus ilusiones, ya no le quedan..."




Isabel es una persona poco autocomplaciente. Piensa que todavía está empezando. Muchas veces, cuando va por el barrio de Gracia, su barrio, confiesa que piensa: “No, porque cuando haga una película y sea directora de cine…”. Y al cabo de tres manzanas, vuelve a pensar: “coño, pero si ya lo he hecho”. Tiene siempre esa sensación de estar empezando todo el rato. Sólo tiene presente las cosas que ha hecho cuando tiene que hablar de ellas. Siempre piensa en lo que va a contar. “No tengo nada raro, ni soy genial, ni nada. Creo que he aprendido y que hay cosas que las sé contar bien”, afirma siempre.


En una entrevista, Coixet declaró que el personaje de Consuela (Penélope Cruz)tiene algo de ella misma. Cierta franqueza. “Yo no tengo miedo a llamar a las cosas por su nombre. Yo no tengo miedo a decirle a alguien que le quiero”, afirmó. También considera que la tragedia de Consuela es que pide poco. Ella, tras un año y medio de relación, le va pidiendo cosas, pero él nunca se las concede, así que va renunciando. Y es que cuando uno reduce tanto sus ilusiones, ya no le quedan.


También habló sobre el personaje de Carolyn, interpretado por Patricia Clarkson. “Tiene mi edad y es un personaje en el que yo insistí mucho para que tuviera importancia en la película. Es más, yo creo que los mejores diálogos que tiene la novela están en ella”. A Isabel le gusta que Carolyn le monte números a David por salir con otras, cuando ella lo sabe perfectamente, porque lo que en realidad quiere conseguir es mandarle el mensaje de “ocúltate un poco mejor, disimula un poco, ten un poco de dignidad o de recato”.
Imagen: 20minutos

sábado, 11 de abril de 2009

Esta mujer...




Muchos recordaréis el momento en que Isabel se quedó sin palabras cuando recogió el Goya al Mejor Guión Adaptado por Mi vida sin mí. Parecía que hubiera visto un fantasma, con sus gafas rosas y con expresión de “tierra, trágame”. Cuando quiso dar las gracias sólo pudo emitir unos extraños sonidos, seguidos de “no voy a decir nada, que es un rollo. Gracias, ciao”. Suponemos que le hubiera gustado dar las gracias a España, a todo el público, y a su productor (Pedro Almodóvar), pero sólo le salieron esos extraños sonidos. Esta mujer… ¿Por qué no se preparó ningún discurso?

Os dejo con un enlace en el que podréis ver un vídeo en el que aparece Coixet en un programa de la televisión catalana presentado por Manel Fuentes, al que Isabel acudió como invitada e hizo gala de su sentido del humor. En él también podréis ver el momento en el que recogió el Goya. Durante este programa, dijo perlas como: “Hay mucha monja que fuma y mucha puta que reza”. Os lo recomiendo, es muy gracioso.



Vídeo: Programa de Manel Fuentes
Imagen: elpais.com

martes, 7 de abril de 2009

“Cuando hace mucho sol, se ve peor…”



Hay quien critica a Coixet porque encuentra sus películas demasiado pesimistas. Ella misma reconoce que es pesimista. Pero también dice tener fe en la esperanza. Y sus películas son esperanzadoras. Una vez, le oí decir: “A mí me gusta mucho la lluvia y la oscuridad. Creo que cuando hace mucho sol, se ve peor. Yo nado fatal”.

Tiene manías y extravagancias. Se toma ocho cortados diarios durante un rodaje. Come conguitos. Lleva unas gafas que le dan un aspecto de mujer estrafalaria y que afirma haber comprado en General Óptica. Tiene a menudo ocurrencias originales. En una ocasión, recuerdo que le pidieron que definiera con una palabra cada una de sus películas. Respondió lo siguiente:

"Demasiado viejo para morir joven": Desastre.
"Cosas que nunca te dije": Esperanza.
"A los que aman": Sueño.
"Mi vida sin mi": Melancolía.
"La vida secreta de las palabras": Pum pum.

¡¿Pum pum?!

Una vez, no recuerdo dónde, leí en alguna entrevista que le gustaría que el mundo se parara para poder bajarse. Que pasan tantas cosas diferentes al mismo tiempo que es muy difícil asimilarlas. Que es curioso pensar que hoy estás aquí y que a tres horas de avión hay tres hombres matándose por entrar en un país. Que también pasan cosas buenas, pero la vida se transforma en una montaña rusa y por eso desearía poder bajarse. Y que por eso hace películas.

Para lograr expresar tanta sensibilidad, ¿es necesario haber sufrido o simplemente ser muy observador? No lo sabremos a ciencia cierta. Lo que está claro es que Isabel debe de ser una persona con mucha empatía con la gente que sufre. Una persona a la que yo al menos le agradezco todas las emociones que me han causado sus películas y, sobre todo, todo el tiempo que me he pasado pensando en ellas tras verlas.

Imagen: elconfidencial.com

miércoles, 18 de febrero de 2009

"Lo de Una, Grande y Libre no lo entendí nunca"



Las páginas de “La vida es un guión” están llenas de Coixet: de sus ocurrencias, su forma de ver el mundo, reflexiones, sus experiencias profesionales, retazos de cómo vivió su familia la Guerra Civil o sus recuerdos de infancia.

En los primeros capítulos del libro opina sobre la Guerra Civil, siempre con un tono de pesadumbre por la derrota de los republicanos (bando al que pertenecía su familia), pero sin abandonar la mordacidad que la caracteriza. Aquí copio un ejemplo:

“Lo de UNA, Grande y Libre no lo entendí nunca.
¿Una? ¿es que acaso había dos?
¿Grande? ¿Grande respecto a qué? ¿A San Marino?
¿Libre?
¡¿Libre?!”

Asimismo, creo que este otro párrafo tampoco tiene desperdicio:

“Tuve dos abuelas; me queda una. Las historias de la guerra de mi abuela Trini siempre tenían un componente folletinesco: monjas preñadas, curas estraperlistas, bebés indefensos al lado de madres moribundas, niños abandonados en el torno de algún convento, caminatas de veinte kilómetros hasta huertos clandestinos para obtener dos patatas… A través de ella, viví la guerra de manera que nunca podía distinguir entre las historias que me contaba y las novelas de Zola”.

Pero en el libro no todo es ironía. Coixet dedica varios capítulos a criticar a los políticos. Confiesa su desprecio hacia George Bush, lo que le ha valido más de un anecdótico altercado durante sus estancias en Estados Unidos por expresar este rechazo. Tampoco deja títere con cabeza en la política española. Considera que la ética de la España del PP fue una “mezcla de hipocresía, desfachatez, prepotencia y hombreras”.


martes, 16 de diciembre de 2008

Historias anónimas


Hace unos años, Isabel Coixet afirmaba que hacía publicidad porque del cine no podía vivir. Sin embargo, ahora sus películas son rentables. “Al final, seas el director que seas, incluso los más consagrados, eres siempre lo que es tu última obra”, declaró Coixet para elpais.com. “La ventaja es que yo hago cosas con un presupuesto moderado, que tienen un público con el que conecto bien, que vive mucho las películas, las aprecia”.

Coixet afirma que “el tiempo entre terminar y el estreno es lo peor”, tanto que durante la espera se “suicidaría cada cinco minutos”. La cineasta asegura que al ver la película en la pantalla teme percibir que “hay un trecho entre lo que uno quiere y lo que uno consigue”. Además, Coixet está tan sumida en su tarea que confiesa que durante un tiempo sus personajes son más reales que la gente con la que se cruza.

A Isabel lo que le interesan son las historias pequeñas, anónimas; aquellas escondidas en cualquier rostro o lugar; las vidas de personajes que sobreviven gracias al silencio, que van pidiendo abrazos por la calle o que pasan horas en lavanderías, recostados en una butaca y dejándose llevar por el runrún de las lavadoras mientras llueve en la calle… “Imagínate. Yo cojo mucho el metro y estoy en el andén y siempre pienso que en el de enfrente hay alguien que va a irse en dirección opuesta a la mía y que ahí hay una gran historia y nunca la encontraré… O voy por un pasillo largo y pienso que al doblar la esquina pasará algo… Lo espero siempre”.

También concede protagonismo a los pequeños detalles, a los gestos. En varias de sus películas aparece algún personaje que llega a casa, abre el buzón y recoge las cartas. “Las cartas son la promesa de algo nuevo”, confiesa Coixet. “Los mensajes que no llegan son muy importantes para mí; hay cosas que has recibido a destiempo, que han cambiado tu manera de pensar sobre una relación; mensajes de móviles que caen en manos extrañas. Oír un mensaje ajeno te abre puertas hacia un mundo que no conoces, te permite fantasear… Yo oí una vez uno de una mujer que se equivocó y, ¡ufff!, fue estremecedor”.

Fuente Imagen: 20minutos.es

lunes, 8 de diciembre de 2008

Mirar es encontrar



Protegida por sus gafas de colores y su flequillo extralargo, ofrece un aspecto entre despistada y tierna. Suele vestir de oscuro y quienes han visitado la oficina de su productora, Miss Wasabi Films, la describen como un espacio diáfano donde se apilan libros y carteles de cine.

Entre rodaje y rodaje, vive en el barrio barcelonés de Gracia con su novio, un músico 12 años más joven que ella, y su hija, Zoe, que con tan sólo 11 años es una apasionada del cine, especialmente del de Tim Burton.

Además de cineasta, Isabel Coixet es licenciada en Historia, periodista ocasional (trabajó para Fotogramas y publica columnas en El Periódico de Catalunya) y comenzó a trabajar en publicidad desde los 18 años. Siempre ha confesado la gratitud que siente hacia sus padres por haberle inculcado el amor haci el cine y los libros. Pero a Coixet le ha costado alcanzar el éxito. Con su primera obra, Demasiado joven para morir viejo, estuvo a punto de tirar la toalla. Casi se arruinó antes de lograr que alguien viera sus siguientes obras.

John Berger (Maneras de ver, 1974), escritor británico y a la vez amigo suyo, afirma que al cine le faltaría un pedazo sin ella, esa mirada especial y doméstica que la caracteriza. Y es que las películas de Coixet son muy teatrales, con poco reparto, como ella misma declaró al respecto en una entrevista concedida a Elpaís.com: “’Cuanto menos bulto, más claridad, ése es mi lema!”. Isabel asegura que Berger es una de las personas que más le han influido y que más admira en el mundo. Él le enseñó que “mirar es encontrar”.


lunes, 10 de noviembre de 2008

Una artista polifacética


“Nunca quise ser actriz, sino la persona que hacía esas hermosas historias”. Y lo logró. Su abuela vendía entradas en un viejo cine de Sant Adrià de Besòs, en Barcelona, donde nació el 9 de abril de 1962. Allí cultivó su vocación por el cine y trazó las coordenadas de su mundo interior.

Antes de convertirse en una cineasta consagrada, Isabel Coixet se licenció en Historia por la Universidad de Barcelona. Posteriormente, trabajó como periodista en la revista “Fotogramas”, donde fundamentalmente realizaba entrevistas, según sus palabras, “la mayoría horribles”.

Hasta la fecha, ha dirigido cuatro cortometrajes: “Mira y verás” (1984), “La insoportable levedad del carrito de la compra” (2004), dentro de la película “¡Hay motivo!”, “Bastille” (2006), dentro de la película “París je t’aime”, y “Cartas a Nora” (2007), en la película “Invisibles”. Además, cuenta con siete largometrajes:

Isabel Coixet es también una de las grandes de la industria publicitaria. Ha sido directora creativa de la agencia JWT, fundadora y directora creativa de la agencia TARGET y la productora EDDIE SAETA, obteniendo los más prestigiosos premios por sus trabajos en este campo. Creó la productora MISS WASABI FILMS en el año 2000, en la que también ha realizado documentales y vídeoclips, incluso uno de Alejandro Sanz. Ha dirigido anuncios por todo el mundo y ha trabajado para marcas como IKEA, BMW, Veas, Ford, Kellogg’s, Danone, Winston o PepsiCo. Durante las elecciones de 2008 en España realizó spots para el PSOE por su afinidad con el proyecto político de José Luis Rodríguez Zapatero.

Por otro lado, ha escrito “La vida és un guió”, libro en el que habla de sus sentimientos, sus miedos, obsesiones, inquietudes, su compromiso con la violencia de género, del rodaje de “Mi vida sin mí” y de lo que considera buen cine.

Por último –y por el momento-, ha dirigido la obra de teatro “84, Charing Cross Road”, una adaptación de la novela de la norteamericana Helene Hanff, que representa el debut de Coixet en la dirección teatral y el remate final para afirmar que se trata de una artista más que polifacética.


Fuente Imagen: IMDb

domingo, 9 de noviembre de 2008

Un universo personal y entrañable


Voz propia. Sensibilidad. Delicadeza. Profundidad. Son palabras que, a simple vista, muy pocos relacionarían con Isabel Coixet. Porque cuesta creer que, tras esas gafas de pasta y el aire extravagante que la caracteriza, se esconde un universo personal tan entrañable.

Y así lo ha demostrado. Su cine de sentimientos y de personajes que afrontan situaciones límite ha conquistado a críticos de todo el mundo y alcanzado el éxito de taquilla. El amor, la soledad, el compromiso social y la vida cotidiana definen el estilo de la polifacética Coixet. La sinceridad y sensibilidad de su lenguaje cinematográfico reflejan su peculiar manera de vivir y entender el cine y la vida.

Este blog, Las gafas de Coixet, nace para compartir mi admiración por esta cineasta catalana y para aproximar a los lectores a su mirada personal y su universo.


“Nunca quise ser actriz, sino la persona que hacía esas hermosas historias”. Lo ha logrado.


Foto: http://static.obolog.com